INTERNACIONAL

Cristianos iraquíes tienen grandes esperanzas en la batalla contra el Estado Islámico

Una mujer cristiana escapó de Mosul después de que EI la pusiera elegir entre la conversión o la muerte.

28/10/2016 4:50 PM CDT | Actualizado 29/10/2016 10:14 AM CDT

SOPHIA JONES/THE WORLD POST
El reverendo Thomas de pie en el techo de Mar Mattai, un antiguo monasterio cristiano de aproximadamente 1,600 años y que es considerado uno de los más antiguos del mundo. A la distancia, las fuerzas armadas de EU dirigen un ataque aéreo sobre las posiciones del Estado Islámico.

MONASTERIO DE MAR MATTAI, Irak. De pie, sobre el techo de un monasterio del siglo IV al que llama su hogar, el reverendo Thomas observa el horizonte formado por arena. Es una mañana quieta y silenciosa, excepto por los pájaros que cantan en el campanario cercano.

Pero el estruendo de una explosión rompe la calma y las aves levantan el vuelo. Es el sonido de los ataque aéreos de las fuerzas de EU sobre los militantes del Estado Islámico (EI o ISIS, en inglés) a unos cuanto kilómetros de distancia.

Cuando ISIS tomó grandes extensiones de Irak en el verano de 2014, incluyendo la cercana Bachika, una ciudad en la que la religiones y las razas vivían entremezcladas a un costado de las montañas de este enclave cristiano, Thomas decidió quedarse a costa de todo.

"Al principio estábamos asustados, pero San Mateo nos protegía", dice este monje estoico, haciendo referencia al santo siriaco cristiano que buscó refugio en el norte de Irak y fundó el monasterio, que es ahora uno de los más antiguos del mundo.

Mientras Thomas hablaba, los aviones de guerra sobrevolaban y otra explosión sacudió el monasterio.

Por lo menos 70 familias buscaron refugio aquí, calcula Thomas, tal como lo hicieron sus ancestros en el pasado para huir de la persecución y refugiarse en este santuario en las montañas.

"Si ISIS hubiera llegado aquí", dice, "ya nos hubieran sacado".

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Las aves se posan y cantan dentro del campanario del monasterio de Mar Mattai

Thomas sería uno más de la larga lista de monjes expulsados o asesinados por los invasores y los gobernantes a lo largo de la historia del monasterio durante sus 1600 años de antigüedad.

Pero la suerte, o la fe, como él dice, estaba de su lado. ISIS nunca llegó a Mar Mattai. Los combatientes extremistas se detuvieron apenas un poco antes. Y ahora, alrededor de dos años después, el poder del grupo militar parece estar disminuyendo. Una ofensiva encabezada por EU que se lanzó el 17 de octubre podría sacar a ISIS de su último bastión en este sitio, lo cual terminaría su reinado como una fuerza con posesión de tierra en Irak. Este esfuerzo podría durar meses enteros, y además podría tener un costo humano muy alto ya que el número de muertos está aumentando rápidamente.

Esta presión alienta la esperanza de Thomas. Y no sólo de él.

Durante los últimos días, las fuerzas iraquíes y kurdas han recuperado muchas de las áreas predominantemente cristianas que estaban en manos de ISIS. Aunque este grupo de línea dura ha dañado y sembrado de bombas algunas ciudades y edificios, y las iglesias han sido saqueadas y las casas destruidas por los bombardeos aéreos, el hecho de que ISIS huya es motivo de celebración para la minoría religiosa iraquí a la que tanto han aterrorizado.

AFP/Getty Images
Cristianos iraquíes participan en las celebraciones del 18 de octubre en Erbil, la capital de la semiautónoma región kurda después de que las fuerzas iraquíes sacaran a ISIS de la ciudad predominantemente cristiana de Qaraqosh (también conocida como Bajdida) .

Cuando Nadia Younan escuchó los aviones de guerra y los ataque aéreos en Bachika, la invadió un sentimiento ajeno al miedo que la ha consumido desde que ISIS tomó el poder.

"¡Estoy tan feliz!" dijo con mucho entusiasmo. "El bombardeo quiere decir que van a sacar a ISIS".

"Esta mujer de 57 años vivió en Mosul toda su vida, hasta que ISIS la obligó a salir hace dos años. Le dieron a escoger entre convertirse a su versión violenta y retorcida del Islam o morir.

Younan escogió vivir. Junto con su familia abandonó Mosul el 19 de julio de 2014, a las siete de la mañana. Ese momento se quedó fundido en su memoria. Fue un sábado, recuerda, cuando dejó su casa con unas cuantas pertenencias, básicamente dinero y medicinas para su madre enferma.

"¿Eres nasara?" preguntó un combatiente de ISIS que dirigía un retén a las orillas de la ciudad. Este término se usa para designar a los seguidores de Cristo de Nazaret. Los militantes de ISIS se han dedicado a pintar los hogares cristianos con la letra arábica nun, o "N".

Cuando el combatiente se dió cuenta de que la familia era en verdad cristiana les quitó lo poco que tenían y les ordenó marcharse. Younan no tenía con qué pagar al conductor que había arriesgado su vida para ayudarlos a escapar pero se despidió de ellos sin protestar.

"Era un buen musulmán", dice con afecto al recordar.

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Nadia Younan, una mujer cristiana de 57 años que huyó de Mosul atraviesa un patio para llegar a la habitación que llama hogar en el monasterio de Mar Mattai. Dejó Mosul en julio de 2014 cuando ISIS la invadió.

Sin dinero y sin un lugar a donde ir, Younan y su familia tomaron el camino para ascender a la montaña y llegar a Mar Mattai.

"Dios nos trajo aquí!, dice, mirando alrededor al patio de piedra color crema. "Estamos seguros".

Desde entonces vive aquí y mantiene cubiertas sus necesidades básicas gracias a la ayuda de los monjes.

Younan sintió como se rompía su corazón cuando sus vecinos de 30 años se unieron a ISIS: Y aunque tal vez nunca regrese a Mosul, dice, si los militantes pierden el poder, se podría escribir un nuevo capítulo en la historia de los cristianos de allí.

"Queremos volver a vivir", dice mientras sus labios tiemblan tratando de contener las lágrimas.

Aunque ahora el monasterio está en calma y casi vacío, en 2014, cuando ISIS tomó varias ciudades y pueblos cristianos de la zona, estaba casi a reventar.

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Una pequeña juega en el patio de su casa en el pueblito de Maghara al norte de Irak. A apenas unos cuantos kilómetros de Bachika, una ciudad que hasta hace poco estaba bajo el control de ISIS.

El nombre de la montaña, Alfaf, de su etimología árabe que quiere decir "mil" , rinde homenaje a los miles de monjes que han vivido y profesado aquí.

La mayoría de las familias que en algún momento se vieron obligadas a refugiarse en Mar Mattai dejaron el monasterio ante el temor de que ISIS traspasara las líneas kurdas de Peshmerga que los protegían y luego atacaran Mar Mattai como lo han hecho en otros monasterios y sitios religiosos.

Temían padecer el mismo destino que los yazidis, que fueron asesinados en masa y sus cuerpos arrojados en tumbas casi al ras de la tierra no muy lejos de su patria ancestral al norte de Irak. ISIS esclavizó sexualmente a miles y llevó a los niños a campos de entrenamiento militar.

"ISIS odia a todas las personas", dice Bashar Behnam, un conductor de transporte escolar de la localidad y que es cristiano. "Odia a los sunitas, chiitas, kurdos, cristianos y yazidis".

Antes de que ISIS forzara su entrada y obtuviera el apoyo local, en gran manera a causa del resentimiento de los sunitas árabes en contra del entonces primer ministro Nouri al Maliki y su gobierno chiita al que acusaban de sectario y autoritario. Behnan dice que nunca tuvo problemas con sus vecinos musulmanes.

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VIsta del monasterio de Mar Mattai acunado en el Monte Alfaf, al norte de Irak.

"¡No tienen religión!" grita una mujer que pasa cerca de allí, haciendo referencia al tipo de islam que ISIS dice seguir.

Aunque se está logrando que el grupo de militantes salga del territorio que rodea a Mar Mattai, la gente de la localidad todavía está preocupada por qué los morteros de ISIS puedan destruir sus casas.

Apenas el mes pasado, varios proyectiles hicieron blanco durante una celebración religiosa cerca del monasterio, dice la gente. Algunos hombres tomaron las armas cuando atacó ISIS con el fin de defender sus casas, iglesias y monasterio del grupo armado.

Todavía tienen que regresar muchos cristianos, pero las familias están regresando poco a poco a los pequeños pueblos al pie del Monte Alfaf.

Benham cuenta que había considerado llevar ilegalmente a su familia a Europa para seguir los pasos de su hijo que partió en 2015, cuando la economía local se fue a pique a causa de ISIS. El viaje costó 11 mil dólares. El hijo de Behnam trabaja ahora en una pizzería en Suecia.

"Estamos tan cansados", dice con tristeza este hombre de 46 años. "Todo el tiempo es guerra, guerra, guerra".

Pero Behnam cambió de opinión. No va a ir a ninguna parte. Y la ofensiva para recuperar Mosul de manos de ISIS fue el factor decisivo.

A su alrededor, el ruido de la guerra cruza los planos arenosos. Pero también llegó otro sonido, una inyección de vida: el de los niños que juegan en las calles y el de los trabajadores que usan sus herramientas para construir una casa.

"Ahora tengo más fe que nunca", dijo, sonriendo levemente bajo la sombra de un árbol de naranjas.

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Una imagen de la Virgen María con el niño Jesús que cuelga en un hogar en Maghara, Irak.

Kamiran Sadoun contribuyó al reportaje

Este artículo originalmente se publicó en The Huffington Post.