NEGOCIOS

Gato por liebre: un 'platillo' de 50 mil millones de dólares

El fraude alimentario deja pérdidas a la industria legítima global y pone en riesgo la salud de millones de consumidores en todo el mundo.

28/10/2016 12:28 PM CDT | Actualizado 28/10/2016 1:26 PM CDT
STRINGER Italy / Reuters
Carnes frías con la etiqueta de hecho en Italia que fueron confiscadas por ser originarias de otros países.

El fraude alimentario es tan viejo que hasta tenemos una frase muy popular: nos dan gato por liebre. Si bien esa pieza de la sabiduría popular no se aplica en exclusiva a lo que comemos pensando que es una delicia y resulta que es algo más, sí define a un fenómeno que cuesta miles de millones de dólares, que puede tener implicaciones para la salud y que, a fin de cuentas, se trata de un engaño a veces perpetrado por mafias bien organizadas.

El fraude alimentario puede partir desde el origen de un producto hasta hacer pasar algo que difiere de la oferta inicial. Por ejemplo, que nos hagan pasar kiwis de Nueva Zelanda, cuando en realidad los produjeron en San Luis Potosí. Aquí, el resultado podría ser inocuo en términos de salud y el daño sería más bien para el bolsillo de los consumidores, así como para el prestigio del producto en caso de que los kiwis sean de buena o mala calidad.

Se calcula que el fraude alimentario representa pérdidas para la industria de casi 50 mil millones de dólares al año. Eso, claro, sin contar el negocio que representa a quienes incurren en la adulteración deliberada, la substitución, o la falsificación de productos para el consumo, ya sea humano o animal.

De acuerdo con la Comisión de Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo, a nivel global el producto más susceptible de ser falsificado es el aceite de oliva, puesto que las ganancias para los cárteles que lo trafican son enormes. Aquí, lo que mucha gente consume es extracto de pulpa de olivas. Bajo etiquetas bien hechas y con leyendas bien redactadas y pensadas, mucha gente piensa que está comprando aceite extra virgen auténtico, por el que paga, en promedio unos 40 pesos por 100 mililitros, o más, por un derivado que en realidad cuesta unos 3 o 4 pesos.

Luego de la famosa Operación Opson V, la operación de Interpol y Europol en 57 países, se confiscaron 10 mil toneladas y casi 500 mil litros de bebidas pirata. Además, se pudo descubrir una tendencia en la que la mayor parte de los alimentos en esta industria ilegal son los pescados y los mariscos.

En específico, se descubrió que los piratas alimentarios hacen pasar el atún aleta amarilla como si fuera alguno de sus primos más "finos", como el atún aleta azul. Asimismo, paquetes de carne con etiqueta Kobe (de la mejor calidad y originaria de Japón), que no eran sino simples filetes. También se decomisaron cientos de botellas de whisky y hasta varias toneladas de caracoles españoles que supuestamente se iban a etiquetar como franceses.

Aquí algunos casos muy recurrentes de alimentos adulterados, contaminados o falsificados.

Carne de caballo de Ikea.

Scanpix Sweden / Reuters
En 2013 se descubrieron trazas de carne de caballo en las hamburguesas que Ikea Food vendía en varios países europeos. La firma retiró el platillo del mercado y en 2015 lo sustituyó con hamburguesas vegetarianas.

Caracoles "franceses".

Jeremy Vickers Photography
En varias operaciones de la Interpol y Europol se han decomisado caracoles de diversas naciones que se etiquetan como criados en Francia. Si bien la calidad o el sabor no varían, el halo de ser supuestamente franceses hace que se vendan a un mayor precio.

Melamina en fórmula infantil en China.

Stringer China / Reuters
En 2008 se detonó una alerta sanitaria mayúscula en China luego de que se descubrió que una cantidad no determinada de latas de fórmula infantil estaban contaminadas con melamina.

Tilapia por huachinango.

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La humilde, sabrosa y nutritiva tilapia muy seguido se vende como si fuera huachinango o pargo, pescados que alcanzan un mayor valor en el mercado.

Alimentos orgánicos (que no lo son).

Eyecandy Images
En todo el mundo se ponen en el mercado productos agrícolas con la etiqueta de "orgánicos" sin que lo sean, o sin que tengan ningún tipo de certificación.

Salmón salvaje, cuando es de acuacultura.

AFP/Getty Images
Es muy común encontrar en tiendas de alimentos o pescaderías salmón producido por técnicas de acuacultura ofrecido como salmón "salvaje del Atlántico".

Vainilla pura, cuando es extracto de haba tonka o sarrapia.

Pierphotographer
El tradicional saborizante natural originario de México a veces se sustituye con haba tonka, un producto natural de suyo benéfico pero que se presenta de manera irregular a los consumidores.

Filetes Kobe, cuando son de cualquier clase.

Getty Images
Kobe es el nombre de cierto tipo de carne que sólo se produce en Japón. En otros lugares, la carne debe avisar que es de ganado wagyu aunque sea producida con los mismos estándares.

Aceite de oliva extra virgen, siendo que es de cualquier origen.

Getty Images/iStockphoto
Vender aceite de oliva extra virgen es una práctica muy común en muchos mercados. En muchos casos, se trata de aceites de otras oleaginosas o de productos derivados de las aceitunas.

Bebidas destiladas como vodka, whisky o tequila.

Oleg Iatsun
De acuerdo con diversos estudios, ocho de cada 10 botellas de bebidas destiladas son adulteradas o falsas.