WELLNESS

Las fajas te hacen ver increíble por fuera, pero ¿por dentro?

Si te toman una radiografía, seguro te asustas.

20/10/2016 9:46 PM CDT | Actualizado 21/10/2016 11:12 AM CDT

"Odia las fajas porque, aunque te hacen ver increíble bajo la ropa, a mitad de la fiesta digo 'tengo muchas nauseas'", asegura la actriz Jennifer Coolidge. "Son tan apretadas que no sabes qué te están cortando".

Resulta que esta celebridad tiene razón en algo. Aunque todos podemos saber sentir el dolor e incomodidad, la mayoría no tenemos idea de las complicaciones de este tipo de fajas. ¿Estamos lastimando nuestros cuerpos en el nombre de una curva? Platicamos con el gastroenterólogo John Kuemmerle, la dermatóloga Maryann Mikhail y la quiropráctica Karen Erickson para averiguarlo.

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Cuando usas una faja, estás comprimiendo tus órganos

Las fajas no podrían hacer su trabajo si no apretaran. Desafortunadamente, esto deja a tu estómago, intestinos y colon comprimidos, lo que el doctor Kuemmerle dice puede agraviar la acidez y el reflujo. Además de que la ropa muy apretada también puede producir esofagitis.

Tu tracto digestivo también se ve afectado, explica la doctora Erickson. Los intestinos están hechos para mover alimento, pero cuando se les comprime por un largo periodo de tiempo, la digestión se hace más lenta. "Es como cuando alguien come mucho y luego se desabotona el pantalón", dice Kuemmerle. Este daño, aunque no es permanente, desarrolla síntomas incómodos como dolor abdominal, gases e inflamación.

¿Otro problema de las fajas? Te sofocan. Cuando inhalas, tu diafragma se expande y tu abdomen también, dice el doctor Erickson, pero las fajas restringen este movimiento y limita los movimientos respiratorios.

Comprime tus intestinos

Aquellas personas con desordenes del sistema digestivo y síndrome del intestino irritable deberían tener precaución con las fajas. "En personas que son sensibles y tendencia a la incontinencia se incrementa la presión intra-abdominal lo que puede provocar episodios de incontinencia", dice Kuemmerle.

La doctora Erickson también señala que puede haber una tendencia entre aquellos que usan fajas de no querer ir al baño. "Tienes toda esta presión en tu vejiga de la faja, y si retienes la orina, puede causar estrés e incontinencia, llegando a filtrar o puede incrementar la incontiencia de aquellas personas que ya la padecen".

Se te pueden dormir y doler las piernas

Sentarse con una faja puede llevar a una condición reversible llamada meralgia parestésica, que es cuando el nervio perineal en tu muslo se comprime. Esto lleva a hormigueo, adormecimiento y dolor en las piernas, los cuales pueden ir y venir o volverse constantes. "Es como poner enormes ligas alrededor de tus muslos y apretarlas cuando te sientas", dice la doctora Erickson.

Este efecto de ligas también puede disminuir tu circulación y llevar a coágulos de sangre. Cuando te sientas con faja, esas personas con tendencia a várices pueden desarrollarlas y presentar congestión linfática, que se manifiesta en tobillos inflamados.

Tus músculos van a sufrir si confías en las fajas para mejorar tu postura

Las fajas no son un sustituto de músculos fuertes, dice la doctora Erickson. Es importante desarrollar tonicidad muscular, ya que son esos músculos los que mantienen tu postura en alineación perfecta. Muchas personas utilizan fajas para evitar usar esos músculos, dice la experta.

"Y tampoco te engañes pensando que las fajas sirven como soportes médicos. Las fajas son distintas pues no están diseñadas de forma terapéutica, están diseñadas cosméticamente".

Las fajas pueden crear un ambiente perfecto para infecciones

Las fajas son oclusivas, lo que significa que atrapan humedad y lo que sea bajo ellas, lo que predispone a quienes las usan a desarrollar hongos e infecciones baterianas. El doctor Mikhail dice que la más común es foliculitis, pues la bacteria queda atrapada en los vasos capilares causando inflamación y pus. "Usualmente la foliculitis puede ser tratada con antibióticos tópicos", asegura. "Pero las infecciones recurrentes pueden desarrollar resistencia a los medicamentos, lo que significa que son cada vez más difíciles de tratar".

El doctor comenta que los riesgos son mayores en personas con sobrepeso, diabéticos y aquellas personas que sudan en exceso.

No hay que usarlas tan seguido

"Todas las personas que conozco tienen una faja", dice la doctora Erickson. "Pero creo que hay que ser conscientes de no usarlas todos los días". No es un problema si las usas para una ocasión especial, asegura, pero no es buena idea usarlas diario y sentarse con ellas durante horas.

Si empiezas a experimentar alguno de los síntomas anteriormente mencionados, los tres doctores recomiendan evitarlas hasta que el problema se haya resuelto completamente.

Por último, escoger la talla ideal es clave

Hay muchos tipos diferentes de fajas en el mercado. Debes elegir el estilo correcto, pero también debes elegir la talla correcta, dice la doctora. "En verdad debes elegir fajas que te queden", explica. "Quieres que haga su trabajo, pero no quieres ponerte algo tan pequeño que te lastime". Por ejemplo, las fajas que van hasta arriba de la línea de tu bra, no son buena idea para aquellos con acidez y reflujo, debido a que esta área es muy sensible para las personas predispuestas a estos problemas.

¿Cómo sabes si la forma de tu faja es la correcta? "No está cortando nada", dice la doctora Erickson, quien recomienda utilizar diferentes marcas y materiales. "Todo lo que hace en verdad es suavizar tu figura para entrar y salir fácilmente sin problema alguno".

Este artículo fue publicado originalmente en el Huffington Post.