WELLNESS

6 razones para NO casarse jamás

Porque el “Y vivieron felices para siempre” no es para todos.

10/10/2016 4:40 PM CDT | Actualizado 10/10/2016 5:16 PM CDT
Getty Images/Brand X

No todo mundo necesita – o quiere – casarse. La autora del libro I Don't Know: In Praise of Admitting Ignorance (Except When You Shouldn't) , Leah Hager Cohen explica por qué.

1. Porque no casarse no significa estar solo.

Si estás casada(o), se asume que estarás siempre en compañía, para bien o para mal. Pero yo sólo quiero decir que cuando no estás en matrimonio, también tendrás a alguien para bien o para mal, alguien en quien confiar, con quien reír, amar, pelear, extrañar y confiar. Porque no estar casada(o) no significa soledad. Significa que estás viviendo tu vida con amigos, amantes, hermanas, hermanos, vecinos y compañeros de trabajo. Simplemente no estás viviendo con un esposo(a). Tal vez estás saliendo con alguien. Tal vez tienes una relación de dos años, y de ahí se hace de cinco años. Tal vez tú eres como yo: en una relación de una década y esperando a que sea de por vida. Tal vez optas por no tener una pareja. En lugar de eso te juntas con amigos alrededor de una gran comida, te vas de viaje y te encuentras con extraños, trabajas para causas sociales, nadas en el océano, tocas el violín en un grupo de principiantes. No tienes que casarte para tener todo lo que, supuestamente, te da un matrimonio, una vida rica con experiencias e intimidad.

2. Porque el amor es un misterio...

Y el matrimonio, por definición, es un contrato. Así de simple. No quiero ni necesito que mi amor esté definido en términos legales. La belleza del amor es que es indefinido y siempre cambiante.

3. Porque la verdadera seguridad viene de saber quién eres y cuidarse sin importar que.

Cosas malas pasan en la vida, y el matrimonio no las evita. La seguridad, por otro lado, hace esos momentos difíciles llevaderos. Yo tomo los míos de mis hijos, siempre me hacen reír cuando dan serenata con sus canciones improvisadas. La obtengo de mi pareja, cada vez que lee mi mente y sabe mis antojos nocturnos de papas fritas, y de repente saca una bolsa que compró en su camino a casa del trabajo. La obtengo de mi amiga, quien sabe cada vez que estoy enojada y me saca a hacer kayak o me manda poemas. Sentirse querido por otras personas -siendo amantes, compañeros o amigos- provee la mejor seguridad de todas. Y no necesitas a un esposo(a) para confiar en eso.

4. Porque aún puedes tener el anillo.

Cuando una de mis amigas cumplió 40 años, abrió una mesa de regalos y celebró con una no despedida de soltera. Al principio, pensé que esto era raro y un poco egocéntrico, pero entonces me di cuenta: jamás pensé que mis amigas comprometidas no se merecieran sus waffleras, licuadoras o batidoras, entonces ¿por qué tendría que querer menos para mis amigas no comprometidas? Por lo mismo, ¿por qué no querría yo tener todo esto para mí? No los electrodomésticos, exactamente, pero esos aspectos de los rituales de matrimonio. Porque resulta que, después de cinco años de relación, me encontré a mí misma queriendo algo súper tradicional: un símbolo que estuviera conmigo todo el tiempo y que pudiera tocar. Quería un anillo. Así que mi novio salió y me encontró uno precioso.

5. Porque tienes derecho a terminar.

Mi novio y yo hemos estado juntos ya desde hace 10 años, y cada vez que tenemos un mal momento, es un alivio saber que no hay nada que nos mantenga unidos excepto nuestro deseo de hacer que esto funcione. Sabemos que tenemos la libertad de terminar en cuanto las cosas se pongan horribles. Un dulce y paradójico pensamiento de empoderamiento. Durante nuestros más triste, feos y desesperanzadores momentos, he tomado confort en este hecho, el cual me ha dado la voluntad de dedicar esto a nosotros.

6. Porque siempre puedes casarte el próximo año. O el siguiente o el siguiente o el siguiente....

No digo que sea una defensora del no matrimonio. Y esto no es una orden, es sólo una lista. Estuve casada una vez, y la verdad es que mi novio y yo jamás hemos hablado de casarnos algún día. No estamos seguros por qué no queremos una acreditación legal, pero estamos abiertos a la posibilidad. En todo sentido, este es el punto: mantenernos abiertos. Ambos en nuestra actitud hacia el matrimonio y en nuestra relación misma; esperamos seguir abiertos a ideas, pensamientos, sentimientos, experiencias, a otros y nosotros. No importa si estás en una relación larga, lamentando el final de una, empezando un nuevo romance o volando en solitario. Nadie de nosotros sabe lo que depara el futuro. Y dejamos movernos hacia él, con los ojos abiertos en los límites y nuestra certeza vigorizada por la aventura.

Leah Hager Cohen es la autora de I Don't Know: In Praise of Admitting Ignorance (Except When You Shouldn't) y The Grief of Others.

Este artículo fue publicado originalmente en el Huffington Post, pero si quieres saber más sobre estos temas, debes seguir leyendo:

¿Una vez infiel, siempre infiel? Expertos opinan

La repartición de los amigos

15 lecciones que aprendes cuando cortas