INTERNACIONAL

París, Río de Janeiro y la Ciudad de México se comprometen contra el calentamiento global

Los alcaldes y jefe de gobierno de estas tres ciudades hablan de las implicaciones del Acuerdo de París.

07/10/2016 11:07 AM CDT | Actualizado 07/10/2016 12:34 PM CDT
HUFFINGTON POST

En víspera de la entrada en vigor del Acuerdo de París y la Cumbre de Alcaldes C40 que se llevará a cabo en la Ciudad de México, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo; el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes y el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera hablan sobre los retos y posibilidades para que las ciudades reduzcan las emisiones de gases invernadero.

Los gobiernos federales deben apoyar a las ciudades para cumplir el Acuerdo de París

La decisión tomada esta semana por los líderes europeos de acelerar la ratificación del Acuerdo de París sobre el cambio climático es histórica. Ahora es un hecho que habrá transcurrido menos de un año desde el momento que iniciaron las negociaciones sobre cambio climático en la COP21 en diciembre de 2015 hasta el momento en que entrará en vigor el Acuerdo París resultado de éstas. Fueron semanas y meses en los que naciones del mundo se detuvieron a observar el catastrófico precipicio del cambio climático y decidieron tomar acción. Considerando los protocolos de diplomacia internacional, la ratificación del Acuerdo de París ha sido notablemente rápida. Los líderes de muchas naciones que han ratificado el acuerdo merecen nuestro reconocimiento y gratitud. Desde los mayores emisores, como China, los Estados Unidos o la Unión Europea, hasta los estados insulares más pequeños que presentan mayores riesgos ante los efectos del cambio climático; todos ellos han reconocido la escala de la amenaza a la que nos enfrentamos y han actuado con loable rapidez.

Tras 20 años esperando alcanzar un acuerdo intergubernamental para hacer frente al cambio climático, es fascinante ser testigo de una actuación tan rápida por parte de las naciones para llevar este acuerdo al derecho internacional. No hay tiempo que perder, los próximos años serán cruciales. El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial llegará a su máximo punto en 2020 y debe empezar a reducirse rápidamente a partir de entonces. El siguiente paso que deben dar los países es proponer planes nacionales de emisión de gases tan ambiciosos como los del Acuerdo de París y actualmente, casi ninguno de ellos lo es.

Afortunadamente, los alcaldes de las ciudades más grandes del mundo han trabajado durante estos meses desde el Acuerdo de París para reforzar sus acciones contra el cambio climático. Esta determinación por parte de los alcaldes coincide con más de una década de liderazgo internacional en cambio climático previa al Acuerdo de París, a través de poderosas redes como Ciudades C40 y conocidas plataformas para la declaración de compromisos como el Pacto de Alcaldes (Global Covenant of Mayors). En el momento álgido de las negociaciones sobre el cambio climático de la COP21, el ayuntamiento de París congregó a más de 1000 alcaldes y líderes municipales en la Cumbre sobre el Clima para los Líderes Locales. Esta muestra de compromiso tanto a nivel local como global por parte de los alcaldes fue esencial a la hora de mostrar a los líderes nacionales que no estaban solos mientras se encontraban en plenas negociaciones para garantizar el Acuerdo de París.

A lo largo del 2016, las ciudades han seguido presentando ambiciosas acciones contra el cambio climático. La semana pasada, París anunció que peatonalizará la orilla derecha de la vialidad que corre junto al río Sena y ampliará su famoso sistema de bicicletas públicas a fin de crear una ciudad que prioriza el transporte sustentable. Este verano, Río de Janeiro fue sede de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos más ecológicos de la historia moderna, con nuevas líneas de tren ligero, 150 km de carriles de autobús de tránsito rápido y cientos de kilómetros de carriles ciclistas que están revolucionando el transporte público urbano. La Ciudad de México está tomando acciones determinantes con la intención de desarrollar, una red de transporte limpio y eficaz, mediante la ampliación del sistema de autobuses de tránsito rápido y el sistema de transporte colectivo metro, así como la creación de infraestructura ciclista con ciclovías, biciestacionamientos masivos y el sistema de bicicletas públicas, todos integrados a la tarjeta de transporte de la ciudad.

Una de las razones por las que los líderes de las ciudades han tomado determinaciones importantes es porque trabajamos juntos. A través de redes como C40 aprendemos unos de otros, de modo que nuestras experiencias exitosas se puede replicar rápidamente en otras ciudades del mundo. El coste de la innovación se reduce y todos podemos aprender de errores inevitables.

Las ciudades volverán a demostrar esto durante la Cumbre de Alcaldes C40 de 2016, que se realizará en la Ciudad de México del 30 de noviembre y el 2 de diciembre. En esta cumbre, los alcaldes más influyentes del mundo, que representan a 650 millones de ciudadanos, trabajarán conjuntamente y presentarán sus objetivos comunes en aras de un futuro sostenible, tan sólo un año después de la COP21.

Las ciudades están abriendo el camino para lograr concretar el Acuerdo de París para los ciudadanos, pero como alcaldes no podemos hacerlo solos. Agradecemos el compromiso por parte de los líderes nacionales en el Acuerdo de París, pero ahora nos dirigimos a los presidentes y primer ministros de todo el mundo para que impulsen a sus ciudades.

Estudios hechos por C40 muestran que un tercio del lo que queda del presupuesto mundial de carbono considerado "seguro" podría bloquearse por las decisiones políticas urbanas tomadas entre ahora y el 2020. El apoyo a los alcaldes para que tomen decisiones de avanzada, como planificación del uso del suelo, infraestructura de transporte o códigos de construcción podría ser la forma más eficiente para que las naciones empiecen a cumplir los compromisos del Acuerdo de París.

A modo de ejemplo, los alcaldes de las ciudades más grandes del mundo han identificado proyectos de infraestructuras sostenibles, políticas innovadoras e iniciativas para la reducción de emisiones de carbono, pero sólo en contadas ocasiones pueden llevar a cabo sus ambiciosos proyectos puesto que no disponen de acceso a financiamientos. Ahora son los gobiernos nacionales que deben ayudar a los alcaldes y las ciudades dándoles autoridad para el financiamiento de infraestructura sostenible. A su vez, las instituciones financieras internacionales deben garantizar a las ciudades acceso directo a los fondos verdes y mecanismos de préstamo para financiar sus ambiciosos planes contra el cambio climático.

Tenemos una enorme responsabilidad y los ciudadanos nos lo recuerdan cada día. Hoy es un momento de gran esperanza, pero no debemos olvidar que el arduo trabajo para lograr que el Acuerdo de París sea realidad acaba de empezar, y las ciudades están listas para ayudar a que éste trabajo se haga.