POLÍTICA

La otra tormenta que enfrenta el ejército mexicano

Tras la emboscada y asesinato de soldados tras un enfrentamiento con el crimen organizado, la clase política aprovechó el tema para enaltecer a los militares.

07/10/2016 4:21 PM CDT | Actualizado 07/10/2016 4:50 PM CDT
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Los embates del clima fueron una alusión de los muchos peligros que enfrenta la patria. Las tormentas tropicales como metáfora de esa otra tormenta que se ha convertido el crimen organizado. El escenario ideal para que el gobierno mexicano rindiera homenaje a los soldados caídos durante la emboscada en la que cinco militares perdieron la vida y otros 10 fueron heridos a manos del cártel de Sinaloa.

"Ahí donde son requeridos, los integrantes de nuestras fuerzas armadas están listos para defender a sus compatriotas ante cualquier amenaza, incluso a costa de su vida", dijo el presidente Enrique Peña Nieto, durante un evento que sirvió para conmemorar el 50 aniversario de la implementación del Plan DN-III, en el cual los militares realizaron por primera vez labores de protección civil para defender a la población ante los desastres hidrometereológicos.

"Así sucedió el pasado 30 de septiembre cuando integrantes de esta gran institución fueron atacados en Culiacán, Sinaloa, ocasionando que 10 compañeros fueran heridos y provocando la lamentable pérdida de cinco soldados leales a México", dijo Peña.

El escenario para tal homenaje resultaba un tanto atípico. Contrario a los homenajes realizados en campos militares, el gobierno federal eligió realizar el homenaje a los militares en el Zócalo de la Ciudad de México, casi como si se quisiera resaltar la cercanía que existe entre el Ejército y la población. Eso parecía aún más notorio con el énfasis con que el discurso presidencial resaltaba el papel de los militares como "aliados de los mexicanos" y "auténticos emisarios de la paz". Casi como si la muerte de los soldados en la emboscada de Culiacán sirviera también para tratar de limpiar la imagen del Ejército tras su participación en múltiples casos de violaciones graves a los derechos humanos. Quizá por ello, la metáfora del clima se ajustaba a la perfección a la coyuntura política, para reafirmar la cercanía entre los militares y el gobierno tras casi 10 años de la llamada guerra contra el narcotráfico.

"Hoy honramos a 114 soldados y marinos que lamentablemente han perdido la vida en el cumplimiento de su deber durante esta administración", remató el presidente.

De acuerdo con algunas versiones publicadas en la prensa, la presidencia de la República realizó algunas maniobras para que la clase política mostrara su total respaldo a las fuerzas armadas. Ahí estaba Peña, flanqueado por los secretarios de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y el titular de la Marina, Vidal Francisco Soberón. También estaban los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado, además del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y otros miembros del gabinete, como la canciller Claudia Ruíz Massieu. Esto sin contar con la presencia de gobernadores como Gabine Cué de Oaxaca y Arturo Núñez de Tabasco, Carlos Lozano de Aguascalientes y el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera. Ahí estaba reunida la clase política, rindiendo homenaje a los militares muertos con un minuto de silencio.

Algunos esperaban que el general Cienfuegos tomara la palabra durante el acto, pero aquello no ocurrió. Y sin embargo, las palabras que había pronunciado en Culiacán días atrás, todavía resonaban en el aire.

"Que las organizaciones criminales sepan que no descansaremos hasta que sean juzgados por sus delitos. Sepan que vamos con todo, con la ley en la mano y la fuerza que sea necesaria, nadie por encima de la ley, que la fuerza que apliquen tendrá la respuesta que corresponda por parte de la autoridad", advirtió el titular de la Sedena tras la emboscada atribuida a los hijos de Joaquín "Chapo" Guzmán.

"Este artero y cobarde ataque no es sólo una afrenta al Ejército o a las Fuerzas Armadas, es también una afrenta a la naturaleza humana, a la convivencia colectiva, a los principios sociales, a las leyes que nos hemos dado, y es también una afrenta al Estado de Derecho", dijo Cienfuegos el pasado dos de octubre.

Tras la emboscada, el presidente Peña y el gobernador de Sinaloa, Mario López Valdéz, visitaron a los militares heridos y condenaron la emboscada en que presuntamente estuvieron coludidos policías municipales, de acuerdo con la investigación del caso.

Peña visita a los soldados sobrevivientes de la emboscada en Sinaloa

En los días posteriores, los titulares de la prensa nacional resaltaban la solidaridad que las instituciones del Estado mexicano externó hacia los militares, las mismas instituciones que, paradójicamente, mandaron al Ejército a pelear una guerra que no le correspondía y cuyo saldo ha sido una ola de violencia que a la fecha ha dejado un saldo de al menos 161 mil 300 ejecutados desde 2006, según el recuento del semanario Zeta.

"Guerra contra el narco" contamina la escena de los derechos humanos: expertos

Un escenario de guerra donde los abusos del Ejército no solo han sido documentados por diversas organizaciones de derechos humanos, sino reconocidos por el mismo Ejército mexicano, tal como ocurrió en abril pasado, cuando Cienfuegos pidió disculpas públicas por la violación de una joven en Guerrero.

Actos que, sin embargo, no han mermado la confianza de los mexicanos en el Ejército, según datos de diversas encuestas que ubican a los militares, las universidades y la Iglesia como las instituciones en que más confían los mexicanos, tal como sostiene una encuesta de Mitofsky.

Una muestra de cómo el gobierno ha utilizado la emboscada como una manera de estrechar sus vínculos con el Ejército.