POLÍTICA

Comunidades resienten primeros efectos del 'fracking' en México

A pesar de que se prevé que la explotación del gas shale comience en marzo, expertos aseguran que la exploración de pozos ya ha desatado quejas de ejidatarios en Coahuila.

05/10/2016 10:40 AM CDT | Actualizado 05/10/2016 11:24 AM CDT
Cuartoscuro

Aunque todavía no comienza la fase de explotación comercial del llamado gas shale, los efectos del fracking ya comienzan a resentirse en algunas zonas de México.

Así ha ocurrido ya en la región fronteriza de Coahuila, lugar donde algunas comunidades ejidales han comenzado a denunciar la falta de agua para sus cultivos y la presión para venderles sus tierras a empresas extractivas que buscan aprovechar las consecuencias de la reforma energética para producir gas shale en grandes cantidades a pesar de las muchas implicaciones sociales y ambientales que esto conlleva.

Es por ello que algunos representantes de los ejidos de Palmira y Emiliano Zapata, ubicados en el municipio de Jiménez, Coahuila, presentaron su caso ante el Tribunal Latinoamericano del Agua, un organismo internacional que busca evidenciar los casos de injusticia en temas hídricos, con el fin de darle mayor visibilidad a la manera en que el gobierno ha impulsado una política extractiva que busca beneficiar a empresas privadas pese a los reclamos de las comunidades.

"En 2015, el mismo gobierno federal nos dice siempre no, que Jiménez ya no figura dentro de los municipios que pueden ser sujetos de hacer fracking, cosa que en un principio nos dio tranquilidad pero que aún hoy hay acercamiento de las empresas y gobiernos municipales para convencer a los ejidatarios de las bondades del fracking y que van a ser sujetos de estos beneficios si venden sus parcelas", cuenta Julio Mendoza, secretario de asuntos jurídicos de la Central Campesina Cardenista.

Asegura que las presiones para que los ejidatarios vendan sus tierras no ha cesado desde la aprobación de la reforma energética, pues señala que representantes de varias empresas mineras aglutinadas en el llamado Clúster Minero Petrolero de Coahuila han tratado de convencer a ejidatarios de que vendan sus tierras de manera individual con la ayuda de representantes municipales.

Dice también que desde 2015, la Comisión Nacional del Agua impuso una veda que les impide acceder al agua de sus pozos, lo cual ha traído mermas considerables en sus plantaciones de forraje, maíz y frijol, además de que existe un proyecto de trasvase para trasladar una enorme cantidad de agua desde Coahuila a Tamaulipas.

"En el estado de Coahuila se está dando un fenómeno a raíz de que se dijo que se iba a hacer fracking en la zona. Actualmente se está llevando agua del municipio de Juárez que está a cien kilómetros de nuestras parcelas, para llevarla al estado de Tamaulipas. Y no es un volumen menor, son 121 millones de metros cúbicos, que nosotros presumimos, porque no se nos ha dado información, que es para emplearla en la técnica del fracking", cuenta el ejidatario.

The Washington Post/Getty Images


Durante la audiencia que sostuvieron ante el Tribunal Latinoamericano del Agua, los ejidatarios coahuilenses mostraron pruebas documentales sobre casos de contaminación de agua, incluyendo afectaciones al Río Bravo, provocadas por la perforación de pozos para explorar posibles yacimientos de gas, tal como ya ocurre en el municipio de Hidalgo, a tan sólo 100 kilómetros de sus ejidos. Y ante los visibles efectos de la extracción del gas shale, buscan ahora que el gobierno escuche sus demandas para que no se repita la misma historia en sus parcelas.

Al ser cuestionados sobre las razones por las cuales la autoridad ejidal no se ha manifestado abiertamente contra dichas medidas, los comunitarios respondieron que los niveles de violencia que vive actualmente Coahuila han provocado que muchos campesinos teman levantar la voz ante posibles represalias.

Nosotros tenemos un problema muy grande en Coahuila, que es la inseguridad. ¿Por qué nuestros ejidatarios, nuestros campesinos, nuestros pequeños propietarios se quedan callados? Porque tenemos temor a represalias, tenemos hijos". Francisco Castillo, representante de los ejidos de Palmira y Emiliano Zapata.

Mientras tanto, el presidente del Clúster Minero-Petrolero de Coahuila, señaló en días recientes que las asociaciones campesinas pueden demandar a quien deseen aún cuando todavía las empresas privadas no han comenzado con la extracción del gas shale en la entidad. De acuerdo con la Secretaría de Energía, Coahuila posee el 24% de las reservas nacionales de gas shale, situación que hace a la entidad el lugar más susceptible a los efectos del fracking.

Un caso que, para algunos expertos, ejemplifica los muchos conflictos que se detonarán en estados como Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, San Luis Potosí e Hidalgo, una vez que los proyectos de fracking comiencen a multiplicarse a gran escala a lo largo y ancho del territorio nacional, a partir de marzo próximo.

The Washington Post/Getty Images
Agua contaminada es bombeada tras ser acumulada en tanques que luego son reutilizados en la técnica conocida como fractura hidráulica o "fracking".


EL 'FRACKING' YA ESTÁ AQUÍ

De acuerdo con un estudio de la organización Fundar, próximo a publicarse, en México existen al menos 28 casos documentados de pozos que ya practican la técnica del fracking para extraer gas shale, aún cuando el gobierno federal todavía no aprueba las licitaciones para la explotación comercial.

Ya tenemos fracking. Ya se está viendo en los territorios la consecuencia de esta actividad, pues ya se han reportado en México al menos 28 pozos de fracking de lutitas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas", señala la investigadora Aroa de la Fuente, investigadora de Fundar, en entrevista con el Huff Post México.


"En febrero de 2016 se anunció, aunque luego se retiró esa información, que la Comisión Nacional de Hidrocarburos entregó permisos a Pemex para llevar a cabo tres pozos exploratorios de fracking para explotar gas de lutitas, dos de ellos en Veracruz y uno más en Tamaulipas", agrega la experta.

De acuerdo con la experta, la política del fracking impulsada por el gobierno mexicano no sólo contradice el Acuerdo de París firmado por México para combatir el cambio climático, sino que además, la reforma energética generó cambios institucionales en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para "flexibilizar" la legislación ambiental con el fin de que las empresas privadas pudieran explotar el gas shale sin tantas restricciones. Una situación que se evidencia también en el desinterés del gobierno mexicano a la hora de regular una técnica como la fractura hidráulica, a pesar de sus fuertes impactos ambientales.

"A pesar de los riesgos que esta técnica conlleva, nadie se ha preocupado por regularlo en México. Ni siquiera ha habido la intención ni de la Semarnat, ni de la Conagua ni de las agencias que tendrían estar protegiendo el medio ambiente y los derechos humanos. Más bien ha habido una apertura o al menos un silencio de su parte para que este tipo de proyectos avancen en el país, y obviamente el Estado está fallando en su obligación de proteger a la sociedad y su territorio", añade.

Una opinión compartida por Claudia Campero, integrante de la organización civil Food & Water Watch, que a su vez forma parte de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

"Es muy importante destacar esta parte cuando se trata de fracking: la exploración y la explotación sólo se distinguen en la escala, en la cantidad de pozos que vas a tener en una extensión del territorio. Cuando exploras para saber si podrías tener extracción de gas de lutitas, tienes que hacer ya un pozo que incluye fractura hidráulica. Es decir, que en la exploración tienes ya todos los impactos de impactos, en pequeña escala porque son pocos pozos, pero ya todos esos con los riesgos del fracking: las fugas, a dónde van a dar las aguas residuales, los riesgos de contaminación de aguas superficiales, todo eso que ya está ahí", señala Campero.

Henry Romero / Reuters


NO DEBEMOS PASAR OPORTUNIDAD, DICE EL GOBIERNO

Y mientras las organizaciones civiles aseguran que el gobierno no ha hecho la parte que le corresponde para proteger a la población y el medio ambiente de los efectos negativos del fracking, el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell ha señalado lo que no debe perderse de vista.

"No debemos renunciar a los beneficios económicos del gas que nos puede traer muchos empleos, pero sobre, todo precios de gas muy competitivos en nuestro país", dijo Coldwell el pasado 27 de septiembre durante una conferencia promovida por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y la Fundación Colosio.

El fracking debe ajustarse a normas ambientales para hacerlo de manera responsable".Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía


Unos días antes, durante otra conferencia impartida en Houston, Texas, el secretario de Energía aseguró que más de tres cuartas partes de los recursos energéticos que se tienen previstos se encuentran en aguas profundas o en pozos no convencionales, pozos en los que, con frecuencia se requiere del fracking para poder liberar el petróleo y el gas atrapado en el subsuelo.

A pesar de que el gobierno federal pospuso la quinta fase de la Ronda Uno de licitaciones para la explotación de gas shale en México, debido a la caída de los precios del petróleo, Coldwell adelantó que México podría abrir a la inversión sus campos de petróleo de esquisto para el primer trimestre de 2017.

"Todo va a estar listo para marzo", dijo al referirse a las legislaciones ambientales necesarias para la explotación del gas shale.