POLÍTICA

¿Qué cambió en México luego de Ayotzinapa?

Expertos consideran que la desaparición de los estudiantes sensibilizó más a la sociedad mexicana, pero la respuesta del Estado ha sido prácticamente nula.

26/09/2016 1:19 PM CDT | Actualizado 17/10/2016 12:33 PM CDT
Marcos Brindicci / Reuters

Dos años después del caso Ayotzinapa el Estado ha hecho muy poco para impedir que se repita una tragedia como la ocurrida en Iguala, aún cuando la desaparición de los 43 estudiantes provocó una fuerte reacción emocional en la sociedad mexicana.

"Ayotzinapa generó una respuesta de la sociedad que contribuyó a comenzar a revertir la estigmatización que pesa sobre los desaparecidos en México. De alguna manera la lucha que dieron y han dado las familias de Ayotzinapa ha contribuido mucho a que los medios de comunicación, la comunidad internacional, la sociedad mexicana en su conjunto, empiece a darse cuenta del tamaño de dolor que genera la crisis de desaparecidos y ene se sentido, que empiece a resquebrajarse la indiferencia social que durante muchos años prevaleció sobre este tema" explica Santiago Aguirre, subdirector del Centro Prodh.

El experto en derechos humanos sostiene que la repercusión internacional del caso Ayotzinapa generó una influencia importante en organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) han ejercido presión para generar un cambio estructural en México, aún cuando "la respuesta del Estado mexicano frente a los hechos de Iguala se queda pendiente", según Aguirre.

Carlos Jasso / Reuters

Aunque un par de meses después de los hechos de Iguala, el presidente Peña presentó un decálogo para garantizar que no volvieran a ocurrir hechos como la desaparición de los normalistas, tales como una ley para prevenir la tortura y una ley general para prevenir las desapariciones que hasta la fecha no se han implementado este tipo de figuras legales.

Hasta el día de hoy, la Ley general de tortura sigue estancada en la Cámara de Diputados, mientras que la Ley General de Desapariciones Forzadas ni siquiera ha sido aprobada en una primera minuta por el Senado.

"Cuando las instituciones son incapaces de garantizar la vida e integridad de la ciudadanía y el acceso a la verdad y a la justicia cuando son afectadas las primeras, estamos ante una falla estructural", reconoció la senadora perredista Angélica de la Peña, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado.

Para Teresa Martínez, politóloga e integrante de la Asamblea General de Posgrado de la UNAM, el Estado se ha vuelto cada vez más "cínico" a la hora de violar los derechos humanos al mismo tiempo que la sociedad mexicana ha ido normalizando casos graves luego de Ayotzinapa.

Yo creo que el Estado ha tenido menos necesidad de fingir, se ha hecho todavía más cínico en la forma de encarar este tipo de situaciones. En el régimen político no ha cambiado nada, en el sistema político tampoco. Lo que sí creo es que el momento de indignación que la sociedad vivió, la tristeza, la impotencia de muchos ante un hecho tan atroz como este, se ha visto mermado. La propia dinámica de la cotidianeidad ha hecho que se normalice otra vez el ambiente.Teresa Martínez, AGP UNAM

La académica y activista sostiene que si bien el caso Ayotzinapa despertó en su momento fuertes protestas contra el gobierno mexicano, la situación la misma cotidianeidad ha hecho que se normalicen otros casos de violaciones graves de derechos humanos como el ocurrido en Nochixtlán, Oaxaca, donde policías federales dispararon y asesinaron a manifestantes desarmados durante una movilización convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

En este sentido, Martínez considera que la protesta social por la situación del país no ha logrado expandirse convocar a otros sectores sociales, pues prácticamente son los mismos grupos los que se han venido movilizando desde entonces.

"Yo todavía pienso que eso está muy lejos que eso motive a una movilización política de amplio alcance porque la sociedad está todavía muy adormilada, por lo menos en la Ciudad de México", agrega.